Comencé a ver la película, me agradó bastante al principio, al cabo de un rato ya estaba completamente fascinada, no paraba de verla, sin embargo, ¡no sabía como demonios se llamaba!. Cuando terminé de verla no paraba de pensar en algo que no fuera ese mundo mágico, en ese castillo ambulante, en las brujas, simplemente me había maravillado.
Al día siguiente, le entregué el cd a mi compañera de curso, con bastante pena debo decir, ya que ni siquiera sabía el nombre de dicha película que había encantado a mi mente de niña. Jamás dejé de pensar en ese mundo... a pesar de que era animación, en mi había cambiado algo, algo que reforzó mis ganas de partir a otro mundo, de escapar de este planeta, de fascinarme con cosas nuevas, de ver la magia frente a mis ojos, de volar por los aires.
Luego de un tiempo... bueno en realidad luego de bastante tiempo, comencé a buscar por Internet películas de animación japonesa, ya saben, El viaje de Chihiro y todas esas cosas. Hasta que mis ojos se posaron en una imagen.... ¡Una imagen de un castillo con patas!. Mi corazón latió fuerte, ¿Acaso acababa de encontrar la película que hace tiempo atrás hizo que mi corazón de niña pequeña latiera tan fuerte, que hizo que soñara cada noche con pasear por este hermoso castillo? No podía creerlo, me metí a la película y decía claramente "EL CASTILLO AMBULANTE", estaba tan contenta, por fin podría volver a deleitar mis ojos con esta obra. Hasta el día de hoy sigue siendo mi película favorita, y lo seguirá siendo por mucho tiempo más... Gracias Hayao Miyazaki por hacer algo tan grandioso como llenar de sueños el corazón de una pequeña que se convirtió en grande.
Sé que en algún lugar hay un castillo ambulante lleno de magia, rodeando el mundo, caminando a paso lento, y sin ser percibido por nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario