domingo, 16 de febrero de 2014

El castillo ambulante.

Hace un tiempo atrás, cuando tenía unos 11 años, estaba recién en sexto básico una amiga mía con la cual aún hablo me prestó un cd, para que lo viera en mi casa, le pregunté qué contenía, ella me respondió que una simple película; bien, tomé el cd, y cuando llegué a casa lo metí dentro del aparato de vídeo, ansiosa porque sabía que era algo de animación, y a mi me encantaba la animación en ese tiempo, bueno en realidad aún me gusta bastante. 

Comencé a ver la película, me agradó bastante al principio, al cabo de un rato ya estaba completamente fascinada, no paraba de verla, sin embargo, ¡no sabía como demonios se llamaba!. Cuando terminé de verla no paraba de pensar en algo que no fuera ese mundo mágico, en ese castillo ambulante, en las brujas, simplemente me había maravillado. 

Al día siguiente, le entregué el cd a mi compañera de curso, con bastante pena debo decir, ya que ni siquiera sabía el nombre de dicha película que había encantado a mi mente de niña. Jamás dejé de pensar en ese mundo... a pesar de que era animación, en mi había cambiado algo, algo que reforzó mis ganas de partir a otro mundo, de escapar de este planeta, de fascinarme con cosas nuevas, de ver la magia frente a mis ojos, de volar por los aires. 

Luego de un tiempo... bueno en realidad luego de bastante tiempo, comencé a buscar por Internet películas de animación japonesa, ya saben, El viaje de Chihiro y todas esas cosas. Hasta que mis ojos se posaron en una imagen.... ¡Una imagen de un castillo con patas!. Mi corazón latió fuerte, ¿Acaso acababa de encontrar la película que hace tiempo atrás hizo que mi corazón de niña pequeña latiera tan fuerte, que hizo que soñara cada noche con pasear por este hermoso castillo? No podía creerlo, me metí a la película y decía claramente "EL CASTILLO AMBULANTE", estaba tan contenta, por fin podría volver a deleitar mis ojos con esta obra. Hasta el día de hoy sigue siendo mi película favorita, y lo seguirá siendo por mucho tiempo más... 

Gracias Hayao Miyazaki por hacer algo tan grandioso como llenar de sueños el corazón de una pequeña que se convirtió en grande. 




Sé que en algún lugar hay un castillo ambulante lleno de magia, rodeando el mundo, caminando a paso lento, y sin ser percibido por nadie. 

Familia, comida, comida, comida, mejor amiga.

Hoy me desperté a las 12:30 a.m. Me levanté con una cara horrible, con unas lagañas asquerosas, mi garganta estaba reseca y mi mano izquierda estaba dormida. Me asomé al living y sin sorpresa estaba mi abuela, con una cara de mil demonios, estaba enojada, pues todos dormían mientras ella recién llegaba de la tediosa feria, muerta de calor. El día anterior yo había hecho aseo, hoy cuando miré, la casa volvía a ser un asco, la sangre me hirvió. Son todos unos sucios y desordenados de mierda en esta puta casa llena de gordos. 

Me acerqué a ella y le pregunté que le pasaba, me miró con una cara cansada, y me dijo que estaba aburrida de todo... Me sentí identificada, yo igual estoy aburrida de todo, también mandaría todo al carajo, pero ni ella ni yo tenemos el valor para hacerlo. Le dije que se quedara tranquila y que hiciera sus cosas con calma, cosa que es imposible porque ella es muy alterada, con todo. Comencé a ayudarle y sentí lo que ella al darme cuenta de que todo el resto de weonaje estaba durmiendo mientras yo hacía las cosas de la casa. Terminé de barrer la casa e hice las camas.

Fui a bañarme... cómo siempre, toqué mi vientre y me acomplejé por lo grande que es, me miré desnuda frente al espejo y me di asco; preferí meterme a la ducha de inmediato y salir pronto del baño para no quedarme horas pegada en el espejo viendo cada uno de mis defectos. Salí y me vestí, me metí a facebook... Nadie. Mejor tocar guitarra.. comencé a cantar, pero mi voz no salía por completo. Me aburrí y me recosté en la cama. Sentí llegar a mi abuelo, me llamó y comenzó a pedirme que hiciera un montón de cosas, obviamente no le podía decir que no, pero para ser sincera hoy no he tenido ganas de hacer nada. No reproché y hice lo que me pedía; al rato volví a acostarme. 

Llego la maldita hora de almuerzo... Mi abuela me sirvió una taza de arroz blanco y lo puso en mi plato, el resto debía sacarlo yo de la mesa. Había tomate, papas con mayo, porotos verdes, y todas esas típicas ensaladas de domingo. Miré la mesa... no tenía ganas de servirme nada, pero ella me miró con esa típica cara de "¿Me quedó mala la comida? *cara triste*" Así que proseguí a servirme un poco de cada ensalada; comencé a comer, pero sin ganas, me ofrecían un montón de cosas, a lo que respondía que no. Me sentía llena, pero me quedaba más de la mitad del plato (si en esta casa sirven demasiada comida) Comencé a sudar, no quería más, sentía escalofrío por los brazos. Decidí dejar la comida hasta ahí, me paré de la mesa, di las gracias y... mi tío me pidió el resto de mi comida, se había comido dos platos, y iba por el mío, me dio asco ver su boca aceitosa, le entregué el plato. Me fui a la pieza, abrí el notebook, me metí a Ask, y tenía una pregunta, la abrí y era de mi queridísima Bitia, me avisaba que me vendría a ver... Ahhh, todo es mejor cuando tengo a mi mejor amiga a mi lado, así que me encerré hasta que llegó.

Al cabo de un rato, me di cuenta que había llegado, ella saludó a mi familia, y nos vinimos a la pieza a tocar guitarra. Todo se me olvida cuando ella está, es divertido pasar el rato con alguien querido, hemos escuchado música y me leyó un libro, compartimos cigarros, nos reímos de hartas cosas, leyó mi blog, le fascinó. Hizo una canción con una de mis entradas jaja. La fuí a dejar, me dio pena, quería que se quedara un rato más conmigo, pero debe descansar, le toca turno de noche. Me regaló una expansión de madera, es preciosa. La usaré pronto. 

Ahora sólo espero a que se conecte el chico que me gusta... para terminar mi día. Ah, y no tomaré once, ya comí demasiado para la hora de almuerzo. 

Renata y Agustina.


No saben cuanto necesito verlas, abrazarlas, darle besitos, jugar con ellas, decirles cuanto las amo. Extraño sus rabietas, sus llantos y sus risas, quiero verlas pronto, y no separarme nunca más de ellas, no dejarlas ir nunca más... Todo sería mas fácil si estuvieran acá conmigo, dándome fuerzas, total... Son unas de mis razones de vida, las quiero ver crecer, y ayudarlas.. en todo lo que necesiten, aconsejarlas cuando estén mal, y no perderme ninguna etapa de sus vidas, quiero estar siempre presente, aunque la verdad es que aunque esté lejos, igual estoy presente, pendiente de como están, jamás me olvidaría de ustedes, si son las más hermosas de la vida. 
Haré lo que sea por verlas luego y darles un día maravilloso de juegos y risas. Aunque de seguro ellas me darán a mi el mejor día de mi vida haha. 
Las amo con todo mi corazón preciosas.

Arpía con celulitis.

La otra vez estaba en el colegio, era un día martes si no me equivoco, era día de piscina, si... maldito día de piscina. Obviamente yo ni loca me iba a tirar al agua, me daría vergüenza que todos vieran mi cuerpo fofo, por lo que decidí quedarme en el pasto a mirar como todas mis compañeras se bañaban con sus hermosos bikinis, luciendo su maravilloso cuerpo mientras los simios de mis compañeros les gritaban cosas. 

Traté de distraerme escuchando música, y leyendo, hasta que llego una venenosa arpía asquerosa, más repugnante que mil demonios, con su hermoso cuerpo. Se paro frente a mi, y se puso a hablar con otra de mis perfectas compañeras; el tema fue "MIRA MI CELULITIS". Me puse roja como tomate, las escuchaba hablar, trataba de hacerme la tonta, trataba de concentrarme en lo mío, pero no podía, mis oídos estaban atentos a lo que las modelos decían. La arpía se apretaba las piernas diciendo "ay, tengo tanta celulitis, no lo soporrrrto". Obvio, ella no tenía nada, prácticamente es 90-60-90. Yo seguía mirando, y escuchando, torturándome por dentro... imagínense, si eso es "celulitis" ¿Qué me queda a mi? Soy como tres ballenas juntas al lado de ella,  yo estaba hecha una furia, lo único que quería en ese momento era reventar su cara contra el cemento al borde de la piscina... Pero me contuve, lo único que hice fue esbozar una sonrisa y asentir con la cabeza a lo que las princesas decían. 

Fue un día horrible. Un día que no quisiera volver a repetir... tuve tantas ganas de llorar. Lo peor es que tengo que aguantar un año más a estas huecas de mierda. 

ES DETESTABLE!