lunes, 7 de abril de 2014

Extrañando el pasado.

Últimamente suelo preguntarme por qué no tengo ganas de nada... y no hayo respuesta alguna, a veces pienso que es simple desmotivación, y puede que sea cierto, pero también pienso que es porque extraño cosas, cosas que yo sé que no volverán jamás, y eso me mata por dentro poco a poco... Muchas veces quisiera volver atrás, restroceder el tiempo, hasta llegar al momento donde aún era feliz, donde aún creía que la vida era hermosa tan solo por jugar un rato con los vecinos del rededor y reírme por cosas que ahora no entiendo. 

Cuando mi hermana pequeña vivía cerca, solía mirarla por horas, y sentía que su imaginación viajaba a mundos en lo cuales yo dejé de entrar hace muchísimo tiempo, mundos de los cuales sólo tengo una visión borrosa. Amaba verla jugar, aunque no entendiera mucho de lo que hacía. 

Ahora me miro en el espejo, y sólo veo una sombra de lo que era antes. Ya sólo logro ver una imagen sombría de mi misma y una mente que refleja tristeza y amargura. Una figura que sólo sabe reírse calculadamente... un sonrisa hipócrita.

Quiero volver atrás... y volver a tener gente a mi lado, gente que ya no está... gente que fue importante para mi y llorar como nunca en los brazos de un ser amado, llorar como lo hace una pequeña niña. Lo que más pena me da, es que en el fondo de mi alma, sé que esas cosas no volverán jamás y seguiré siendo lo que soy ahora, de aquí hasta ser anciana... porque los tiempos que para mi fueron hermosos por ser una niña, ya no se volveran a repetir. Los adultos nunca vuelven a ser felices, la amargura abunda en este mundo y será así de aquí hasta que cada uno de nosotros muera. 

Lo peor de todo esto es que no quiero que a mis hermanas les pase lo mismo, pero conservar la mente de un niño es tan difícil como encender fuego en el fondo del mar...