Lo estás haciendo bien, avanzas rápido, creo que nos complementamos bien. Pero ¿Por qué sigues sin mirarme a los ojos? Necesito saber que estás para mi como lo estoy yo para ti. Te siento como ido. ¿Sucede algo? Quizas te he hecho sentir raro con lo que he dicho hace un rato... No te preocupes, no es para tanto, sabes que si caemos, estaré igual contigo. Sólo mírame a los ojos, lo necesito para seguir, el miedo me invade tanto como a ti. No debí decirte que caminaramos por esta maldita cuerda. Debimos quedarnos donde estabamos aunque no fuera el mejor lugar... Sólo pensé en mi comodidad y te arrastré hasta aquí. Oye! no mires mis lágrimas, son sólo mías, es sólo que me siento una egoístar al haberte traído hasta acá haciendo que nuestras almas peligren, es que tú y nadie más que tú puede hacer esto conmigo, porque tú eres mi equilibrio perfecto...Compañero.
Pido tu perdón. No me veas llorar. No me veas flaquear. Ya no quiero tu mirada, sólo me veo a mi en el reflejo de tus ojos. Sólo veo a una cobarde que no puede hacer las cosas por si sola. No quise arriesgarte a caer en ese pozo de sufrimiento que crece bajo nuestros cuerpos... bajo esta maldita cuerda! Te he arrastrado hasta mi infierno.